Muy buenos días a todos. En el post de la semana pasada, LA VIDA ES MÚSICA (I), nos quedamos con las ganas de resolver la ecuación de la relación existente entre vida y música. Hoy terminamos de resolver esta cuestión existencial de si la vida es música. 

 

LA VIDA ES MÚSICA (II)

Música como concepto base

El concepto de música se remonta a la palabra griega musiké, por la cual la Antigüedad griega entendía, al principio, las artes de las Musas, poesía, música y danza, como una unidad, y luego el arte de los sonidos en particular. En la historia de la música, las vinculaciones de ésta con la lengua y la danza han asumido formas constantemente renovadas.

La música en sí misma contiene dos elementos puramente objetivos a cualquier nivel: a) el material acústico, que como hemos explicado anteriormente sólo se entiende desde el movimiento, es decir la “vida”; y b) la idea intelectual, concepto que por el mismo motivo sólo es comprensible desde la “vida”, “la vida humana”. Estas dos vertientes no se hayan yuxtapuestas como forma y contenido, sino que se combinan en la música para formar una imagen unitaria.

Para convertirse en vehículo de la idea intelectual, el material acústico experimenta una preparación premusical, mediante un proceso lógico de selección y ordenamiento: se escogen sonidos de entre los múltiples sonidos naturales. La estructura del sonido, la escala de sonidos armónicos, exhibe ya un ordenamiento matemático que la predestina para ser el vehículo de la intención intelectual. En ese mismo sentido, y con el fin de un entendimiento general previo, se ordenan los sonidos en intervalos (distancias entre sucesivos sonidos), sistemas tonales, escalas prácticas. El sonido vincula la música al tiempo, su existencia innata y viva al presente. A partir de la duración de los sonidos, del tiempo, del ritmo, es decir del pulso, se originan nuevos e infinitos principios de ordenamiento y posibilidades combinatorias; de composición.

La idea intelectual (“vida humana”) convierte el material acústico en arte de los sonidos. Con el intelecto, la música adquiere historia. En este sentido, la historia de la música es, en cierto modo y por principios naturales como ya hemos visto, puramente autónoma: es una historia del movimiento, del pulso, de la técnica de combinaciones, es decir de la composición, de las formas, de los estilos, de los géneros. Pero el elemento intelectual que en su interior contiene, liga asimismo la música al trasfondo general de la historia de la cultura y el pensamiento, no pudiéndose concebir éstas sin la existencia del movimiento, el pulso, es decir la propia “vida”. La música suena en cuanto expresión y gesto de su época, de este modo cuanto más se hayan desarrollado las combinaciones y movimientos, cuanto más se haya estudiado y profundizado sobre los mecanismos que hacen que la evolución del hombre se desarrolle de una forma más evolucionada, en suma, cuanto más se haya cultivado sobre el sentido innato de la música más aún podremos comprender el contrariado significado de la vida la relación con el entorno.

Podemos acercarnos un poco más al concepto de música desde la vertiente histórica. Hoy en día, la música histórica es actual en dos sentidos: En virtud de la investigación de la historia de la música que se inició en el siglo XIX, dicha historia se ofrece ahora como un arsenal de materiales disponibles. Ediciones, ilustraciones y ejecuciones velan por una contemplación viva de este material. Al resonar en el presente, la música histórica adquiere un sentido de contenido nuevo: se convierte en una parte de nuestro tiempo. La apertura con respecto a la música histórica resulta menos sorprendente que el rechazo, bastante habitual, contra la contemporánea. El ámbito de la música actual- es decir de la música que se hace sonar hoy en día – incluye asimismo y por defecto a la música histórica evidentemente en un nuevo modo de comprenderse el hombre a sí mismo y a la historia. Incluso domina en amplia medida la vida musical actual, fenómeno éste que es imposible, por pura naturaleza, detectar en ninguna otra materia.

Puesto que el sentido de la música cobra realidad en el sonido, deberíamos conocer, al menos sucintamente, las propias cualidades de este: Duración, Intensidad, Timbre y Altura.

El fundamento natural de la música es el sonido, que se define como “vibraciones mecánicas”, “ondas”… movimiento sin el cual estamos ante la “no vida”.

Conclusiones reflexivas

Teniendo en cuenta todo lo anteriormente expuesto podemos concluir afirmando que:

  1. “Vida” = movimiento uniforme (motor humano = corazón).
  2. “Movimiento uniforme” = pulso.
  3. “Pulso” =  Ritmo
  4. “Ritmo” = Música
  5. MÚSICA = VIDA

De esto se deduce que no es posible estudiar la “no vida” desde la “no vida”.

Que desde la “vida” es posible estudiar la “no vida” y la “vida”

Que estudiando la “vida” estudiamos música.

Que la música es la base de nuestra “vida”

Que sin “música” no hay “vida”

Jesús Abad

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Esperamos que os haya gustado, y que, tanto a aquellos que os gusta la música como los que os gusta vivirla, os haya hecho reflexionar un poco: qué importante es la música para la vida, y la vida para la música. La vida es música y la música es vida. Recordad que podéis comentar y compartir en Twitter y Facebook.

Buena semana.

 

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